martes, 27 de mayo de 2008

Sobre la simultaneidad

En los escritos en los que Albert Einstein explicaba la Teoría de la Relatividad especial partía de una premisa fundamental, tan importante que él mismo indicaba "si no estás de acuerdo, no sigas leyendo".

Ese asunto es la simultaneidad de dos sucesos. Einstein afirmaba, contrariamente a lo que establecía la física clásica, que para dos observadores cualesquiera, en movimiento relativo uniforme, no se puede establecer de forma inequívoca si dos sucesos ocurren simultáneamente. Es decir, un observador puede afirmar que dichos sucesos son simultáneos y el otro puede afirmar que no lo son.

Si esto fuera cierto, el universo tendría muchos problemas, o ninguno, dependiendo de quien lo observase.

Veamos, Einsten propone dos sucesos, pero no va más allá.
¿Qué quiere decir ir más allá?
Que los sucesos tienen consecuencias.

Supongamos que dos sucesos muy distantes entre sí activan, cada uno por su cuenta, un mecanismo de destrucción del Sol. Ese mecanismo destruirá el Sol si sólo llega la señal de uno de los sucesos pero si las dos señales llegan simultáneamente al mecanismo, éste no se activará y no destruirá el Sol.

Desde el punto de vista de un observador A todos los componentes han sido revisados y su señal llegará al mecanismo de destrucción simultáneamente, por tanto, el cree que el Sol no será destruido.

Desde el punto de vista de otro observador B que se mueve con velocidad uniforme respecto a A los suscesos no serán simultáneos y, por tanto, el Sol será destruido.

Cuando se disparen los sucesos sólo podrá acontecer una de las dos opciones:
a) el Sol es destruido
b) el Sol no es destruido

Por tanto, independientemente de que los sucesos sean o no observados, acontecen de una forma concreta y sus consecuencias también son concretas.

Simplemente, no podemos asegurar que dos sucesos sean simultáneos porque los sucesos ignoran a los humanos.
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